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Veterinaria

Las enfermedades ortopédicas del desarrollo (Parte III)

Las enfermedades ortopédicas del desarrollo (Parte III)

Deformidades flexoras: ángulos y tratamientos

lunes 19 de febrero de 2018, 13:57h
Como ya publicamos en anteriores artículos, una variedad de condiciones del aparato músculo-esquelético pueden resultar en la deformidad de uno o más miembros. Esa deformidad puede desarrollarse a cualquier edad, pero es más común que se desarrolle durante el crecimiento. Leer más...

Después de estudiar la Osteocondrosis y las Desviaciones angulares, nos centramos en el estudio de las Deformidades Flexoras dentro de las enfermedades ortopédicas del desarrollo.

Laxitud Flexora

Se manifiesta porque los miembros, cuando el animal apoya, no son sujetados por los tejidos blandos porque hay una disparidad entre la longitud de los tendones extensores y flexores y como resultado, la rodilla se dobla hacia dentro, el menudillo desciende y en casos graves los pacientes andan sobre los bulbos de los talones e incluso sobre la parte de atrás del menudillo.

Es muy común en potros recién nacidos, sobre todo en dismaduros y prematuros. En estos casos, además de la laxitud, tienen una osificación deficiente de los huesos cuboidales del carpo y el tarso. En la mayoría de los casos se resuelve en un par de días, solo con control del ejercicio y proveerle de una buena superficie de apoyo.

Si el potro anda sobre los talones o el menudillo, debemos proteger estas estructuras, con vendajes, sin limitar en exceso la movilidad normal del miembro. Un soporte excesivo disminuye el estímulo para que el tono flexor mejore y retrasas la resolución de la laxitud.

Casco topino

A medida que mejora, se le dará más ejercicio, que ayudará a resolver la laxitud más rápidamente. También nos ayudaremos de un recorte de cascos apropiado para ayudar a un contacto normal de la superficie de la palma en el suelo, que debe ser ayudado con control radiológico. En casos leves, nos ayudaremos de extensiones en los talones. Estas extensiones solo las usaremos en casos leves porque en casos graves lo que provocaremos es más tensión en la cápsula del casco y podremos producir una avulsión de esta. La laxitud adquirida aparece cuando hemos utilizado una fibra de vidrio o vendaje inmovilizante durante más de dos semanas. En la mayoría de los casos se resuelve de manera espontánea en un par de semanas, si es muy severa podemos utilizar extensiones de los talones de manera temporal.


Desviación del miembro si se mira desde el lado. Laxitud y flexión excesiva. En todos los casos, el origen está en los tejidos blandos que sujetan las articulaciones del miembro. Dependiendo del grado y la cronicidad del caso afectará a una o varias estructuras. Estas estructuras son: los tendones flexores, el suspensor, la cápsula articular, las fascias, la piel y los huesos.

La laxitud flexora se produce porque los tejidos que soportan no tienen la suficiente rigidez y permiten la sobre-extensión de las articulaciones.

La contracción flexora consiste en la incapacidad para extender el miembro completamente, que resulta de la disparidad entre la longitud de la unidad músculo-tendinosa con respecto al hueso. Las articulaciones en la estación estarán parcialmente flexionadas.

Son categorizadas como congénitas o adquiridas y por ello pueden ocurrir en el útero o después del nacimiento. Las congénitas, son las que aparecen en el momento de nacer y se desconocen las causas. El tratamiento dependerá de la localización y de la gravedad.


Retracción grave del carpo

Contracción Flexora

Se cree que tiene diferentes causas. Aunque por ahora, es de origen desconocido. Y es la causante del 16% de las cirugías de cesárea. Microscópicamente los tendones tienen una estructura normal y se cree que está relacionado con:

• Insuficiencia uterina.

• La exposición a toxinas durante la gestación.

• Dieta y crecimiento rápido.

• Infecciones virales durante la gestación.

• Estudios recientes dicen que puede ser hereditaria. Es un gen dominante que se manifiesta dependiendo de factores genéticos.

La contracción flexora tiene diferentes grados. Puede afectar a diferentes articulaciones. Afecta principalmente a potros de 10 a 18 meses. Si afecta a la interfalangiana distal, produce una conformación del casco encastillada o casco “club”. Por fuera, la pared del casco y el suelo forman un ángulo recto, acompañado de un eje podo-falangiano roto.

Está provocado por un acortamiento de la unidad del flexor digital profundo que resulta en una hiperflexión de la articulación interfalangiana distal que provoca un alineamiento anormal de la tercera falange (dentro del casco), respecto a la segunda falange que forma la cuartilla.

Grado 1: si el ángulo del casco es mayor en tres a cinco grados respecto al contralateral y la corona está inflamada. El eje podo-falangiano está alineado y no roto hacia delante.

Grado 2: el casco encastillado tiene entre cinco a ocho grados más que el contralateral. El eje podo-falangiano está roto y los anillos de crecimiento del casco son más nachos en los talones que en las pinzas. Moderado si el ángulo del casco es mayor que 90º.

Grado 3: tiene roto el eje podo-falangiano, la pared dorsal del casco es cóncava y los anillos de crecimiento en los talones son el doble que en la pinza.

Radiografía de un casco topino

Grado 4: tienen un ángulo del casco de 80º o mayor, un eje podo-falangiano roto, la concavidad del casco en la parte dorsal es severa y la banda coronaria desde los talones a las pinzas ha perdido la horizontalidad.

Si afecta al carpo, el caballo está en la estación con el carpo levemente, moderadamente o gravemente flexionado hacia delante, pero los cascos asientan planos en el suelo. En estos casos la manipulación del casco no afectará la retracción flexora. Por lo que el tratamiento no incluirá el herraje correctivo.

Si afecta al menudillo:

Leve: el menudillo está recto.

Moderado: si el menudillo está ligeramente flexionado hacia delante en descanso.Si los potros apoyan la cara dorsal del menudillo y tiene un ángulo de flexión de alrededor de 180º, lo normal son 135º.

El diagnóstico se hace mediante un examen clínico y radiológico.

El tratamiento dependerá de la edad y del grado.

Hiperextensión de un potro

Si es un potro neonato se pueden intentar diferentes tratamientos para las contracciones flexoras de menudillo e interfalangiana distal.Uso de tetraciclinas intravenosas cada 24-48 horas en infusión continua. Las tetraciclinas son tóxicas para el riñón así que nunca se administrarán en un potro deshidratado y enfermo. Producen una quelación del calcio que ayuda a la relajación músculo-tendinosa. Hay que observar a los potros bien para que no nos provoque una hiperextensión de los tarsos. Funciona hasta las seis semanas.

Se puede combinar con el uso de férulas, férulas ortopédicas o vendajes para enderezar el miembro. Hay ahora un tratamiento nuevo que combina el uso de una férula dorsal de fibra de vidrio y unos alambres fijados en la pinza para ayudar a la extensión de manera continua.

El uso de antiinflamatorios debe estar combinado con el uso de protectores del estómago porque los potros tienen una gran predisposición a las úlceras.

La fisioterapia suave y repetida de ejercicios de extensión nos puede ayudar a restituir el ángulo alterado.

Ejercicio restringido, controlado de la mano dos veces al día.Herraje correctivo. Lo instaurarnos si el potro no tiene cojera, porque si no empeoraremos los signos clínicos. Iremos recortando un poco los talones cada dos semanas, disminuyendo las barras para ayudar a la expansión de los talones y llevar el punto de avance a nivel palmar. Ya no se recomienda el uso de extensiones dorsales porque ponen mucha tensión en las láminas de la pinza, ponen excesivo estrés en el flexor digital profundo y dificultan el avance.

Tratamiento para la hiperextensión

En el tratamiento de casos graves hay dos corrientes, una avoca por el uso de cuñas para elevar los talones y restaurar el eje podo falangiano. Luego poco a poco se va disminuyendo los grados de cuña y restaurando la alineación normal; y otros avocan por uso de la cirugía y el herraje con cuña invertida. Esta corriente defiende que si el tratamiento conservador no ha funcionado en pocas semanas, deberemos recurrir a la cirugía. Hay varias cirugías posibles a elegir. La cirugía a utilizar irá primero de menos agresiva a más agresiva. No debemos olvidar que durante la cirugía el cirujano corta una estructura que está ahí con un objetivo y aunque el cuerpo repara el tendón cortado, el resultado cosmético o funcional a veces no es el deseado. Empezaremos con desmotomia de ligamento superior accesorio y si no funciona, tendremos que realizar la desmotomia del ligamento accesorio inferior. Al mismo tiempo le ayudaremos poniéndole una herradura con estas características: Utilizaremos una herradura pegada en forma de cuña de un ángulo entre tres a cinco grados en la zona de la pinza con un refuerzo de aluminio. Esto protege la zona de la pinza, restaura la concavidad del casco y redistribuye la carga hacia la parte de atrás del casco, poniendo más tensión en el flexor digital profundo.

En resumen, estas patologías requieren de un diagnóstico y tratamiento temprano, así como un seguimiento continuado para tomar las decisiones adecuadas en los momentos adecuados y conseguir el mejor efecto estético y funcional para nuestros potros.

Texto y Fotos: Marta Bezunartea López – Lincenciada en Medicina Veterinaria – Vet-Regenera S.L.

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