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19 de mayo de 2019, 13:43:23
CABALLOS


El "Ritual de Intimidad" con el caballo

Las instancias y sus espacios de proximidad


Hay una enorme diferencia entre obligar física o psicológicamente al caballo a aceptar la cercanía del humano y dejar que él resuelva si quiere o no aceptarla. En la primera, el caballo deberá adaptarse “por las buenas o por las malas” a nuestra voluntad, mientras que en la segunda deberemos ganarnos el derecho de estar cerca del caballo. La línea que separa una forma de otra es delgada para el humano, que muchas veces cae en pequeñas falencias de interpretación. Sin embargo, para el caballo la diferencia será crucial y las consecuencias de hacerlo de un modo u otro pueden calar profundo en él.. Leer más…


El tema es complejo y profundizarlo da para escribir un libro, pero para ser breve, voy a tratar de compartir qué es el "Ritual de Intimidad", por qué lo considero tan importante y me explayaré un poco sobre una de las instancias que lo componen, de la forma más sencilla y clara que me sea posible.

El ritual

El “Ritual de Intimidad” es un proceso que utilizo para ayudar a caballos que temen al humano y es el proceso que propongo hacer para cualquier caballo antes de ser domado. Se trata, en definitiva, de respetar el miedo o inseguridad que nuestra cercanía puede generar en el caballo y acercarse gradualmente a él solo hasta la distancia exacta en la cual notemos que comienza a sentir incomodidad y allí esperar pacientemente a que se relaje por completo para seguir avanzando.

Parece muy sencillo, y en verdad el concepto lo es, pero construir este ritual con excelencia es una complejísima técnica en la cual tendremos en cuenta miles de detalles. Recuerden que el objetivo no será acercarnos al caballo, sino ser capaces de dar respuesta a todos los interrogantes que el caballo se hace mientras compartimos el espacio con él y lograr que, por decisión propia, la distancia entre nosotros se acorte como una consecuencia natural de la interacción saludable entre ambos.

La mayoría de la gente, incluso muchísimos expertos, pasa por alto cientos de señales que el caballo da, y es allí de donde nace la inseguridad en él.

Imagina por un instante cómo te sentirías si alguien que te atemoriza se acerca a ti. Imagina cómo te sentirías si al decirle: “por favor, detente porque me da miedo tu cercanía”, esta persona hace caso omiso
a tu pedido y sigue avanzando. El miedo en ti irá acrecentándose a medida que esta persona, una y otra vez, no escuche tu pedido de permanecer en su sitio y, para cuando llegue finalmente a tocarte, muchas barreras de defensa y autoprotección estarán activadas. Por el contrario, si hacemos bien este proceso del cual te hablo, el caballo estará 100% relajado y confiado en cada paso dado y, para cuando finalmente lleguemos a tocarlo, gran parte del amanse estará hecho. Esto requerirá de tiempo, paciencia y humildad, pero puedo asegurarte que los resultados son sorprendentes y que cada distancia ganada de esta forma no se vuelve a perder.

¿Por qué es tan importante que los espacios de proximidad los dé el caballo?

Si el que los toma es el humano, el caballo se verá sometido a una vida entera en la que su cuerpo e intimidad estarán a disposición de los humanos, sobre todo cuando es posible que quizá no desee siquiera ser tocado. Puede habituarse a esta situación y este hecho puede pasar desapercibido para el humano, pero si hilamos fino, esto tendrá consecuencias en su salud y estabilidad emocional, lo que tarde o temprano se expresará en algún desequilibrio físico también.

Puede parecerte exagerado, pero aquí hay un punto clave a tener en cuenta, la realidad es que los seres humanos solemos ignorar incluso lo que sucede muchas veces con nuestra propia especie y analizamos el mundo, y por lo tanto también a los caballos, de una forma demasiado reduccionista.

Voy a ponerte un ejemplo. Muchos de nosotros somos conscientes de que los niños cuando entran en el jardín de infancia, por primera vez, pueden sentir miedo e inseguridad al encontrarse lejos de su familia en un entorno desconocido. Es algo que es fácil de observar ¿verdad? Sin embargo, ¿cuántos de nosotros somos conscientes de que una de las reacciones instintivas que el cuerpo expresa en esta situación es que los niños suelen cerrar las caderas buscando protegerse, acortando la apertura de la articulación coxo-femoral modificando así su movilidad al caminar y por lo tanto su postura? ¿Cuántos de nosotros enviamos a nuestros niños al ortopedista porque sus pies o rodillas se están desviando, ignorando completamente el origen emocional posible de esta tendencia a caminar con los pies más cerrados? O algo más común, al producirse esta modificación de la postura, ¿acaso será posible que los tejidos que mantienen la vejiga unida al sacro provoquen desequilibrios relacionados con el hecho de que los niños en esta etapa suelen hacer un “retroceso” en la utilización de pañales?
Como ven, si lo analizamos en profundidad, el origen de muchos desequilibrios, pasan desapercibidos incluso entre humanos. ¿Cuánto más pasará cuando intentamos observar otra especie?

Por eso, es necesario asegurarnos de que el caballo ha aceptado la cercanía ya que las distancias impuestas afectan al caballo, aun cuando el humano no sea capaz de ver sus consecuencias.

Como dije antes, el tema es complejo, y en cada caballo va a haber variaciones, pero voy a poner como ejemplo lo que suelo encontrar cuando realizo un tratamiento de rehabilitación en un caballo inseguro que teme a la cercanía y al tacto del humano. Es quizá la situación más delicada y compleja de todas.

En mi experiencia, se puede decir que suelen existir siete instancias al acercarnos a un caballo temeroso. Cada una de ellas se expresa a una distancia determinada que varía según el caballo, pero hay ciertas similitudes que nos permiten hablar de una generalidad, sobre todo en las instancias de más cercanía.

De alguna forma, las instancias son:

  • La entrada al campo sensorial del caballo.
  • La primera interacción directa.
  • El primer acercamiento.
  • La distancia de seguridad y escape.
  • La distancia de ataque.
  • La distancia del tacto inminente.
  • La instancia del contacto.

Al acercarnos desde lejos a un caballo que teme a la cercanía del humano, observaremos cada una de estas distancias.

En una situación ideal habría que comenzar por el principio e ir acortando las distancias a medida que el caballo las abra. No respetar, o no reconocer estos tiempos, generará que al acercarnos, el lenguaje corporal del caballo se vea afectado. Puede habituarse a nosotros, pero no sentirse plenamente libre y confiado y, como dije anteriormente, esto puede afectar al caballo más de lo que creemos.

Dedicarme a explicar cada una de las instancias y distancias haría de este artículo un texto demasiado extenso, así que me concentraré en una de las que más me interesa que no se pasen por alto: la distancia de ataque.

La distancia de ataque

Cuando vamos logrando acercarnos a un caballo temeroso, observaremos que suele ocurrir algo cuando nos encontramos aproximadamente a unos tres metros de él. Si hay algo grabado en la mente del caballo es esta distancia. Es una instancia extremadamente delicada. Y lo he relacionado con la distancia en la cual la persecución de la presa ha llegado a la cercanía tal que el depredador comienza el ataque antes de caer sobre ella.
Debemos comprender que si hemos llegado lo suficientemente cerca como para que esto suceda es porque el caballo se ha arriesgado a no huir de nosotros y a exponerse a lo que puede sentir como un peligro, y su principal arma está desactivada. Ya es muy tarde para huir con seguridad, y la atención que el caballo prestará a todo lo que haces con tu cuerpo será extrema.

¿Cómo reconocer esta distancia?

Durante el proceso de construcción de este ritual, cada instancia suele tener sus propias señales. La señal más típica de esta distancia es que el caballo ya nos permite movernos con libertad a unos cuatro o cinco metros de él, pero al acercarnos a unos tres metros comienza a dar señales de tensión muscular creciente y su centro de equilibrio se aleja de nosotros. El ritmo respiratorio del caballo suele variar y acelerarse y, si el miedo es grande, el caballo hará una especie de ronquido con su respiración. Esta es una clara señal que no hay que ignorar. Si tienes la mirada atenta, verás que su energía se eleva y da señales de disponerse a salir corriendo. Ese es el momento exacto en el cual debes retroceder medio metro y verás cómo el caballo se relaja. Varía de caballo a caballo pero, a los ojos de un experto, una vez descubierta esta distancia, la exactitud será extrema: medio metro detrás, estarás lejos y el caballo se relajará; medio metro más cerca, estarás invadiendo al caballo y querrá huir de ti.

¿Qué hacer en esta distancia?

Una vez que la hayas encontrado, esta es la instancia donde nacen las primeras sincronías. No temas al ridículo, ponte a escarbar el suelo, a oler flores, haz lo que quieras, pero no pretendas avanzar a menos que el caballo te busque o se relaje completamente.

Si nuestro objetivo está puesto en no hacer el ridículo frente a los humanos, nunca podrás estar ordenado a las necesidades del caballo.

Si nuestro objetivo es contemplar lo que el caballo necesita, entonces no importa lo que los humanos piensen de lo que estamos haciendo.

Más de una vez los que asisten a mis clínicas, acostumbrados a ver técnicas espectaculares de doma, se sorprenden cuando me ven sentado en el suelo explorando una porción del terreno deteniéndome en cada piedrita que encuentro, pero cuando el caballo se acerca solo a ver qué es lo que estoy observando tan interesante, entonces ya no hago el ridículo.

Una de las cosas principales a observar es qué hace el caballo con su cuerpo. Si el caballo te mira de frente, deberás distinguir si su mirada es desafiante o serena y clara.

Si es desafiante puedes retroceder unos pasos, pero no pierdas el frente, no debes ponerte de lado con un caballo que te desafía. Es mejor esperar de frente a una distancia mayor.

Si la mirada del caballo es calma al verte de frente, estamos bien.

Si el caballo se pone de lado, pero su actitud no es desafiante sino temerosa, es probable que te esté diciendo: “tu presencia desde el frente es muy imponente para mí y prefiero que te acerques desde mi lado”; si leemos miedo en el caballo, hay que respetar esto y permaneceremos a su lado, no siempre hay que buscar el frente en un caballo temeroso. En esta técnica no se impone al caballo mirarnos de frente, tomamos la dirección en la que ubica su cuerpo como una expresión más de lo que está sucediendo en su interior. Esto también es un tema complejo que merece su propio capítulo pero, por el momento y para esta distancia de la que hablamos, estos conceptos pueden ayudarte.

Entonces, ¿cuándo me acerco?

Algo ocurrirá en esta instancia que es crucial observar. Como dije antes, la atención del caballo estará puesta en ti, pero puede ser que durante un breve instante gire su cabeza hacia el otro lado. Esto significa que durante un instante la guardia del caballo está baja.

Cuando el caballo reaccione a que ha bajado su guardia y vuelva a mirarte, aprovecha para alejarte medio paso de él. Este comportamiento agrada profundamente a los caballos y los hace sentir muy seguros.

Recuerda no aprovechar su guardia baja para acercarte, y darle espacio en ese preciso instante es un mensaje de seguridad muy poderoso. Habrá un antes y después en el caballo si lo haces bien. La próxima vez que el caballo mire hacia otro lado bajando la guardia no retrocedas, conserva tu lugar con calma y respira liberando aire y transmitiendo serenidad. Si dispones de tiempo, pasa un buen rato junto con el caballo interactuando en esta distancia sin pretender acercarte, puedes imitar movimientos de su cuerpo, etc. Incluso, lo mejor sería no acercarse más ese día. Verás que los resultados al intentar acercarte al día siguiente serán sorprendentes.

¿En qué casos se recomienda este ejercicio?

Especialmente en los caballos nuevos antes de comenzar la doma y con caballos que hayan tenido una mala experiencia del humano. Pero esta técnica puede ayudarte también en cualquier caso que notes que tu caballo teme algo que sucede a tres metros o menos de distancia de su cuerpo: tensión, nerviosismo al ser montado, cuando notes que huye del contacto humano, cuando te pasas unos cuantos minutos intentando coger al caballo, cuando teme a aceptar la montura o demás aperos, cuando no deja que le levanten las patas, etc.

En fin, solo puedo decirte que en mi experiencia cuando un caballo presenta miedo, la gran mayoría de las veces es porque el humano no ha sabido esperarlo en la doma, le ha impuesto su cercanía y ha invadido sus espacios y su cuerpo.

Dos últimas recomendaciones

Recuerda que esto es solo un breve resumen de los puntos básicos de solo una de las siete instancias que considero al acercarme a un caballo. Si la considero tan importante es porque es la distancia que creo más crítica de todas, ya que es en la cual el caballo decide o no dejar de huir de ti.

Recuerda, por último, que toda esta técnica no se basa en cuánto hayas logrado acercarte, sino en cuántas señales has sido capaz de leer y cuántas respuestas agradables y transmisoras de seguridad has sabido darle a las preguntas que se hace el caballo mientras percibe que te acercas. Si te concentras en esto como tu objetivo, la distancia de la intimidad llegará sola, será auténtica y, si lo haces bien, verás cómo el caballo no solo te abrirá las puertas de acceso a su cuerpo, sino a su intimidad también.

Texto y Fotos: Francisco Aguilar - Hermanos Caballos - Recuperación Emocional de Equinos - Construcción de Vínculo Equilibrado / www.hermanoscaballos.com


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