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Doma Vaquera

Crítica sobre la Doma Vaquera actual por Rafael Lemos

Crítica sobre la Doma Vaquera actual por Rafael Lemos

“Como fotógrafo y aficionado, la “imagen” de la Doma Vaquera no está siendo lo suficientemente bien plasmada”

lunes 19 de marzo de 2018, 12:06h
Hace unos días tuve la osadía de asistir como aficionado de a pie a un concurso de Doma Vaquera. Se celebraba en Los palacios (Sevilla), un concurso con más de 30 años de historia, hacía algún tiempo que no asistía a uno de ellos. Leer más…

Fue un concurso aburrido, monótono y sin pellizco vaquero. Me llamó la atención un jinete, José Mª García Jarana, sobre una yegua llamada Lampecia, criada por Juan Valiente, de raza Anglo-árabe, ¡realizando una vaquera espectacular! Antigua, según los aficionados. Pienso que los pilares básicos de una buena equitación son: Reunión, Rectitud, Contacto, Soltura y Ritmo, desde esta tribuna lo felicito.

Repasando la Revista Doma Vaquera en mi despacho, me paré en la página 54, en un artículo que hacía referencia a un título: “Perder la rectitud” en el que el señor Toni Sánchez Cousteau expresaba un punto de vista y sensibilidad. Pues la verdad, yo como fotógrafo me niego rotundamente a dejar grabadas esas medias vueltas, pues paso un mal rato, me da coraje y he querido muchas veces entrar en pista y dar un manotazo en la espalda del jinete y ponerlo derecho y decirle: “bájate, que lo hago yo”.

Estamos de acuerdo en que la perfección es patrimonio de los dioses. Primero, les pertenece por su condición y segundo, se creen que pueden alcanzarla. Estas fueron unas palabras de Víctor Álvarez.
Y volviendo al mencionado artículo, dice la imagen del jinete sobre su caballo, que está dando una media vuelta correcta, suele ser tan chocante por asombrosa: no existe la rectitud en su espalda ni en su pecho, sale hacia adelante. Está acapachado sobre la perilla de su montura y exageradamente desnivelado hacia el lado de la media vuelta, cabeza agachada, pareciendo que está buscando 20 euros que se le han caído.

La definición sería de las medias vueltas sobre las piernas al paso, es decir, sobre los pies, constituye uno de los ejercicios más característicos y difíciles de la Doma Vaquera: es un giro de 180 grados en tres tiempos, o mejor, tres fases de movimientos distintos: coger, girar y caer con la mano del lado al que gira el caballo. Estudiaremos en primer lugar ese “recoger”, que es simplemente conseguir que el caballo adquiera el equilibrio necesario para realizar las mejores condiciones del giro de 180 grados que constituye la media vuelta.

Creo, a mi entender, que la media vuelta al paso se inicia desde el paso, en línea recta,… lo he practicado y me resulta dificilísimo en un paso de trabajo decidido y con ese aire más vivo que diferencia la Doma Vaquera a la Clásica.

El medio que utilizamos es la media parada, no debemos confundirlo con la parada intermedia, que consiste en una parada casi instantánea en la que hay una pausa donde el caballo se detiene un momento.
Pero dejemos claro que la media parada es una parada empezada y no concluida.

Me pregunto yo, ¿cómo siguen ganando esos jinetes con esa expresión y aire vaquero que se confunde en una nota que los jueces tienen que dar a cada jinete al final de su actuación? Y tienen que combinar dos cosas bien distintas, por un lado, cómo se expresa un jinete, y por otro, si tiene o no tiene aire vaquero.

Texto y fotos: Rafael Lemos Santos

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